La superficie de mi piel te espera, la profundidad de mis deseos te anhela, la magia de mis dedos te indagan, el abismo de mi cuerpo te absorbe, la cúspide de mis pechos te rozan ... y el rocío de mi placer se convierte en lluvia, inundando tu piel; tu piel deleite delicioso de cacao y miel.

Dejaste para el final, sabores puros y de contraste entre el amargo y el dulce, me quedo con los dos.
ResponderEliminarUn saludo.
...y es así; una mezcla extrañamente deliciosa!
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